La evolución de la pizza... y algunos trucos

En casa, las pizzas han ido evolucionando. Al principio (¡hace años, eh!) las comprábamos congeladas. Pasables durante una época. Luego pasamos a comprar las masas congeladas añadiendo nosotros mismos los ingredientes a esas masas petrificadas que al salir del horno seguían casi igual de duras o peor. 

Más tarde, en las neveras de los supermercados aparecieron las pizzas frescas y nos aficionamos a ellas. Pero la afición duró muy poco. Siempre acabábamos añadiéndole más queso y otros ingredientes por encima y lo que comprábamos originariamente como una pizza, se nos convertía en una base de pizza en nuestra cocina.



Menos mal que pronto aparecieron las masas frescas de pizza. La salvación a nuestros viernes noche ;-)

Nosotros utilizamos la masa Buitoni que, para nuestro gusto, es la mejor. Alguna vez hemos probado a hacer la masa nosotros mismos y sí, sale mucho más rica, pero para esos días en los que quieres cocinar pizza de forma rápida pero con un resultado medianamente bueno, la masa fresca es la solución. En el caso de querer hacerla casera os recomiendo la receta del blog Uno de Dos.


No creo que haga falta que explicite cómo se confecciona una pizza con una masa fresca. Sólo diré, que después de haber probado muchas combinaciones (el dueto pizza y peli es internacional, ¿verdad?) nos quedamos con la sencilla pizza de beicon y queso brie

Ahí van algunos trucos muy sencillos que hacen que esta pizza quede todavía más mejor:

1. Comprar y añadir a la pizza el beicon en lonchas, no en tacos, así el sabor a beicon se extiende más.
2. Cortar la corteza de las lonchas de beicon (es muy desagradable encontrarse huesecillos o parte de la corteza).
3. Añadir unas gotas de nata líquida por encima, esto la hará más cremosa.
4. Salar un poco antes de meterla al horno.
5. Cocinar en el horno primero con el fuego abajo y los últimos minutos con el fuego arriba y abajo.

A pizzear se ha dicho.

Especias etiquetadas



Me gusta el orden. Me gusta ver que las cosas llevan un orden y verlas ordenadas me produce satisfacción. No es que me traiga por el camino de la amargura tener algo desordenado pero sí que intento tener las cosas en su sitio y con un cierto orden. Y para la cocina considero que el orden es primordial.

Desde hace mucho tiempo que en una de las estanterías de la cocina se nos venían acumulando especias y más especias. Teníamos botes de especias repetidas, botes con distintos tamaños y colores, botes caducados, especias en bolsitas.. Buscar un bote de alguna especia nos resultaba una odisea. 


Hasta que me topé con las etiquetas para especias de la página web de Martha Stewart. En su página tiene millones de ideas para organizar y poner en orden la cocina u otras partes de la casa. Con esta fantástica idea decidí que ya era hora de dejar bonita la estantería de especias que tan descuidada teníamos.



Los pasos que seguí fueron los siguientes:

1. Descargar las plantillas desde aquí.
2. Modificar el texto (las etiquetas vienen originalmente en inglés) de las especias.
3. Imprimir en hojas adhesivas tamaño A4.
4. Recortar en forma rectangular.
5. Pegar la nueva etiqueta sobre el etiquetaje ya existente (sin que éste se vea).



Ahora cada vez que necesito una especia, da gusto mirar la estantería y buscarla. Ahora sólo me queda ver si Martha Stewart tiene algún truco para encontrar las tapas de los tuppers perdidos ;)


La Brigada (Buenos Aires, Argentina)

La Brigada
Estados Unidos 465
Barrio de San Telmo
Buenos Aires (Argentina)
Tel: 0 (11) 4361 5557

El mundo de la blogosfera cada día me sorprende más. Somos muchos los blogueros y somos muchos los que nos dedicamos a compartir lo que más nos gusta o aquellas vivencias que no nos dejan indiferentes en nuestra vida. Pero lo que más me fascina de este mundo es el vínculo que se crea entre nosotros. Hemos llegado a tal punto que, sin ni tan siquiera conocernos, sin ni siquiera habernos visto ni haber hablado, nos conocemos.

Y cuento esto desde la experiencia. Antes de emprender nuestro viaje a Argentina, recibí algunas recomendaciones de la mano de Sorokin, de Diario de un aburrido, y Delikat, de Delikatessences. Después de haber visitado los lugares que me sugirieron, puedo decir que estos dos blogueros, y grandes amantes de la vida y de sus placeres, conocen bien mis gustos y predilecciones.



Fueron precisamente ellos los que me recomendaron visitar La Brigada, un restaurante tipo parrilla de la ciudad de Buenos Aires. Y así hicimos. Después de un paseíto por el maravilloso barrio de San Telmo, acabamos comiendo en este restaurante tan peculiar.

Y digo peculiar porque jamás hubiese esperado comer tan bien en un restaurante ambientado en temática futbolística. Supongo que los que somos de Barcelona nos hemos creado un cierto prejuicio culpa de algunos locales ideados para turistas. Pero este lugar no tiene nada que ver con ello.



Éramos cinco, nos colocaron en una mesa redonda de esas que tanto nos gustan a los que nos pasamos horas y horas disfrutando del yantar. Aunque la decoración del local era un tanto caótica, la presentación y orden de la mesa era impecable (¡véase el detalle de las iniciales del restaurante en los cubiertos!). Primeros para compartir, segundos para cada uno de los comensales y, como no, de acompañamiento un buen vino de la tierra. 

Esto es lo que se llama, en letras mayúsculas, una buena comida argentina:

*Primeros para compartir:

Empanada de carne, una por persona.

¡Suculenta, suculenta!

Mollejas vacunas
Chinchulines de chivito


Ensalada Caprese

Ensalada mixta


*Segundos:

Pechito de cerdo

Bife de chorizo especial, para dos personas ¡cortado con cuchara ante nuestros ojos!!


Ojalá la fotografía del bife de chorizo especial pudiera transmitir todo lo que yo sentí al probarlo. Diré que cuando le di el primer bocado, lo primero que se me pasó por la cabeza fue: "ahora entiendo porqué dicen que la carne argentina es la mejor". No me gusta hacer rankings, pero este peazo de carne se pondría en cabeza en una carrera de bifes de chorizo.. jugosa, rojiza, limpia, tierna ¡tan tierna que se pudo cortar con cuchara!

Pollo al roquefort

Vacío
* Postres:


Ensalada de frutas

Manzana asada

Arroz con canela
Para beber pedimos cuatro aguas y una botella de Trumpeter, un Cabernet Sauvignon 2009 de las bodegas Rutini (Mendoza) muy conocidas en Argentina.

Precio (5 personas): 703 pesos argentinos (120,07€). Salimos a unos 24 euros por persona, un precio muy bueno para la cantidad y la calidad que nos encontramos, sobre todo en los platos de carne. En mi opinión, un restaurante que no deberían de dejar de probar los más carnívoros y en el que yo obligaría empedernidamante pedir bife de chorizo. Perdón, llamémosle como se merece: ¡bifazo de chorizo! ;)

Curso de sashimi y niguiris de Comer Japonés

Recuerdo que uno de los primeros blogs al que me aficioné a leer fue ComerJaponés.com. Roger Ortuño lleva ya muchos años con su página y este último año ha dado el salto a la cocina. No, no es que el autor de este blog haya abierto ningún restaurante (que seguro que se le daría muy bien con todo lo que sabe) sino que ahora también ofrece cursos de comida japonesa a través de su página .



Yo tuve la suerte de poder asistir al curso de Sashimi y Niguiri que se impartió en el espacio Arclinea de Barcelona. Allí nos recibió Diego Laso, el profesor del curso. Para calentar motores nos sirvieron una copita de cava y brindamos por el buen rato que íbamos a pasar.


Cada uno de los asistentes teníamos un envase para ir llenándolo a medida que íbamos confeccionando nuestro propios niguiris y sashimi. Aprendimos sobre el fileteado del pescado, la elaboración del arroz para sushi, cómo preparar y cocer un langostino para hacer sushi con él y el modo de presentación en plato. 


Para mí, lo mejor de este curso fue aprender que existen muchos más pescados, a parte del típico atún y salmón, para hacer niguiris o sashimi. El maestro Diego Laso (¡sí, maestro! porque ese hombre es un pozo de sabiduría en cuanto a la elaboración de platos japoneses) nos enseñó que otros pescados como la lubina pueden ser más que aconsejables para hacer sushi.


Y quién lo iba a decir que en un curso de sushi íbamos a acabar usando el soplete. Diego nos sorprendió con la preparación de un niguiri hecho con queso brie. ¡Y es que el mundo de la cocina japonesa no es sólo pescado, señores!


Al acabar el curso cogimos nuestras bandejitas de sushi, nuestra bolsa con las recetas y obsequios de comerJaponés y nos marchamos para casa a degustar lo que nosotros mismos habíamos preparado. Mis niguiris no estuvieron mal pero se pueden mejorar... qué remedio, tendré que hacer otro curso de Comer Japonés ;)

Podéis consultar todos los cursos de Comer Japonés aquí; por ahora hay en Barcelona, Madrid, Bilbao, Valencia y Vigo.