Carrot Café (Barcelona)


Carrot Café es un lugar especial de principio a fin. Nadie diría que en una esquina de las industriales calles de Marina, se encuentra uno de los sitios donde mejores bocadillos he comido. Su ubicación es bastante peculiar, pero basta con darse cuenta de que este restaurante está estratégicamente colocado puerta con puerta junto a uno de los más concurridos albergues de la ciudad de Barcelona. Con una estética más propia del neoyorkino Meatpacking District, sirve ensaladas, bagels, hot dogs, sandwiches, focaccias y muchos bocadillos más.

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Según nos comentó su dueño en nuestra última visita, andan preparando una carta de platos. Pero en este restaurante no se olvidan de que al comensal no sólo le gusta comer bien, si no beber y endulzarse también. Los fanáticos de las cervezas artesanales están de suerte en este local, su nevera cuenta con unas 40 variedades. Y la otra gran sorpresa se encuentra en uno de los mostradores de su barra: los pasteles.

El objetivo principal de nuestra visita a Carrot Café era probar su bocadillo de pastrami y recordar así el apoteósico momento en Katz’s Delikatessen, pero esto derivó en una gran degustación de la carta. Este restaurante es uno de los pocos lugares en Barcelona donde se sirve esta carne de origen judío. A continuación el festival bocadillero que nos pegamos junto a unos amigos:

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Bikini de porchetta, buenísimo. Nos enseñaron la porchetta.

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Bagel de jamón ibérico con huevo frito y salsa holandesa. Espectacular.

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Sandwich de pan de wasabi con pepino, taco de atún y algas. Diferente.

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Sandwich de pastrami servido con extra de carne, como en Katz’s Delikatessen. ¡Olé!

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Hamburguesa de cordero ‘halal’, algo seco, le faltó salsa.

Después de un fantástico recorrido por la carta de bocadillos y comprobar que tienen buena mano para ello (aunque alguno de ellos, para mi gusto, anduvo falto de algo más de salsa), dimos paso a los postres. ¿Quién dijo que una cena a base de bocadillos no se puede terminar con un postre? Aquí, en Carrot Café, más vale dejar hueco porque los pasteles que elaboran son dignos de pastelería. Al estilo americano, en este lugar sirven pasteles de zanahoria, de queso y un sinfín de zumos de frutas hechos por ellos mismos.

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El precio, con un bocadillo, bebida y postre, puede ser en torno a los 15€. Nosotros pagamos mucho más porque, feroces devoradores de bocadillos, quisimos probar casi toda la carta de una vez. Locuras gastronómicas de una noche de verano. Pero recomiendo que en Carrot Café, además de los suculentos bocadillos, no dejéis de probar, tal y como su nombre indica, todo lo carrot posible: el zumo de zanahoria y el pastel de zanahoria, sublimes.

Carrot Café

calle Tànger, 22
08018 Barcelona,

Tel: 93 309 33 75

About the author

Arantxa Ruano Me apasiona hablar de comida. Aunque en realidad mi pasión verdadera es comer. Cocino para comer, salgo para comer, trabajo para comer, leo para comer mejor, hago deporte para comer más... Arantxa Ruano

3 Comentarios

  1. Juan Carlos
    octubre 22, 2013, 12:15 pm

    Aprovestoy tomando una ración de Carrot Cake, después de haberme comido

    Responder a este comentario

  2. Juan Carlos
    octubre 22, 2013, 12:20 pm

    Aprovecho que estoy tomando una ración de Carrot Cake para confirmar que el bocadillo Gran Pastrami está buenísimo! Si os gusta el pastrami es un buen lugar! Aprovecho el comentario para sugerirte que visites Paprika Gourmet en Lepanto con Còrsega… Pastrami también muy bueno, diferentes calidades y muy muy bien preparado!
    Un abrazo.

    Responder a este comentario

  3. Daniel
    octubre 26, 2013, 10:05 am

    En este blog podéis ver varios locales situados en Barcelona que sirven estupendas opciones de Pastrami sándwich.
    Espero que los disfrutéis.

    http://pastrami-bcn.blogspot.com.es/

    Responder a este comentario

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  • Arantxa

    Soy Arantxi

    Escribo el blog porque me encanta hablar de comida. En realidad mi pasión verdadera es comer. Cocino para comer, salgo para comer, trabajo para comer, leo para comer mejor, hago deporte para comer más,… mi vida gira en torno a la mesa.


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