El Celler de Can Roca (Girona)


Seis meses. Eso es lo que tuvimos que esperar para poder entrar en el maravilloso mundo de los hermanos Roca. Cenar en El Celler de Can Roca era un sueño que se hizo realidad una noche de sábado de otoño. Recuerdo que con la idea de hacer de aquella velada algo especial, me había llevado en mi maleta unos cuantos trapitos muy monos sin saber muy bien con qué me iba a vestir. Justo cuando iba a comenzar a engalanarme pensé que con lo mejor que me podía ir a cenar a uno de los mejores restaurantes del mundo era de mí misma, sin florituras ni incomodidades. Lo mejor no iba a estar en mí sino sobre la mesa….. y así fue.

En una de las mesas que quedan en los lados y que dan al exterior disfrutamos del menú festival. No recuerdo haber comido en ningún sitio con mejor ritmo que el que tuvimos aquel día. Aquí una servidora, curiosa como es, preguntó detalles y más detalles de todos los platos casi sin dejar cabos sueltos. La lentitud nos acompañó durante toda la noche y es que no queríamos que aquello se acabara nunca.

Comerse un mundo con México, Perú, Tailandia, Marruecos y Japón explotaba en tu boca evocando sabores de esos países. Las olivas caramelizadas había que comérselas después de ser recogidas del olivo. Un bombón de campari nos limpió la boca de toda esa cultura gastronómica para entrar en una reinterpretación de los clásicos calamares a la romana que nos dejó con ganas de repetir. El mejillón en escabeche pasó lamentablemente desapercibido y un suave bombón de trufa blanca cerró el espectáculo de los aperitivos.

Los entrantes fueron para mí el verdadero festival de toda la comida. Juegos de texturas, sabores escondidos, aromas extraños y sobre todo delicadeza. El trigo verde con sardina ahumada, uva, helado de pan tostado con aceite y espuma de levadura recordaba a los sabores más puros del pan, la ostra al palo cortado con ajo blanco y negro emocionó por sus cremas de ajo y la olivada con gazpacho de olivas debería debería haber sido infinita. Toda la gamba nos dejó maravillados imaginando cómo habría sido cocinada y cuán buena sería la gamba para podérnosla comer entera. Y la famosa Contesa de espárragos blancos y trufa nos supo más a espárrago blanco que cualquiera que hubiéramos comido anteriormente.

Las carnes y pescados mostraron lo mejor de la cocina de los Roca. Siempre he pensado que son los platos más difíciles de elaborar. Llegan en un segundo momento y para triunfar tienen que brillar de verdad. Besugo con mandarina, naranja sanguina, chalotas y genciana brilló por su perfecta acidez, el bacalao con estofado de tripa y sopa al aceite de oliva y el cochinillo ibérico en blanqueta al riesling resultaron finísimos, salmonete cocinado a baja temperatura y mollejas y ventresca de cordero a la brasa con terrina de berenjena, café y regaliz. La contundente royal de oca llegó última a la mesa siendo merecedora de los primeros puestos de esta tercera tanda de platos. Una pena que quedara para el final cuando ya mi estómago rozaba sus límites.

El festival acabó con cuatro postres que por alguna extraña razón nos supieron a poco a excepción de la manzana de feria, elaborada con un interior a base de una delicada mousse de manzana. La crema de jarabe de arce, pera, nueces y cardamomo y el milhojas de moca quedaron en un segundo plano en nuestros paladares. El carrito de feria regado de petit fours vistió finalmente nuestra mesa de colores y alegría.

La cena estuvo regada con dos vinos blancos: Remelluri Blanc 2009 DO Rioja y Àn 10 Vi de la terra de Mallorca. Para acompañar los postres nos escogieron sorprendentemente, y acertadamente, una sidra, Cidré Doux Pétillant Naturel 2008 Eric Bordelet.

Precio (2 personas): 430,00€. El precio del menú festival es de 165€ por persona. El restaurante El Celler de Can Roca, ubicado en Girona, es actualmente el segundo mejor restaurante del mundo según la lista de The World’s 50 Best Restaurants y cuenta con tres estrellas Michelin. Una visita a la cocina y una pequeña charla con el chef Joan Roca culminaron nuestra grandiosa experiencia gastronómica en este restaurante. Ojalá podamos volver algún día.

Celler de Can Roca

Carrer de Can Sunyer, 48
17007 Girona,

Tel: 972 22 21 57

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Arantxa Ruano

Me apasiona hablar de comida. Aunque en realidad mi pasión verdadera es comer. Cocino para comer, salgo para comer, trabajo para comer, leo para comer mejor, hago deporte para comer más…
Arantxa Ruano

4 Comentarios

  1. Juan
    abril 22, 2013, 9:31 am

    Pocas veces más se podrá repetir algo así, 5 horas (si 5!!) con la compañía perfecta, atención incomparable y un menú.. que poco más queda por decir.
    Una velada que bien valió la pena, y si uno puede hacer el esfuerzo de invertir una suma de dinero en esto, os aseguro que valdrá la pena.

    Sólo una recomendación, no caigáis como yo en la tentación de su bandeja variada de panes (tremendos!!) pues el menú es muy largo 😉

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  2. Jordi O.
    abril 22, 2013, 7:55 pm

    Qué perfección. Qué envidia, por Dios….. Jajaja…
    Espero poder visitarlo algún día.

    Por cierto, felicidades por el nuevo look. Me gusta!

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  3. Gemma Nadal
    abril 29, 2013, 7:41 pm

    Ala, qué envidia!!! Nosotros aún tendremos que esperar hasta febrero del año que viene para poder disfrutar nuestra reserva!!! pero vaya, teniendo en cuenta el premio de hoy… acabarán habiendo años de espera. Espectacular post!!!

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  4. Marisa Moya
    abril 30, 2013, 6:47 am

    Felicidades Arantxa, has comido en el mejor restaurante del mundo mundial. Preciosas las fotos y tus comentarios. Y felicidades tambien a Can Roca por el premio.

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  • Arantxa

    Soy Arantxi

    Escribo el blog porque me encanta hablar de comida. En realidad mi pasión verdadera es comer. Cocino para comer, salgo para comer, trabajo para comer, leo para comer mejor, hago deporte para comer más,… mi vida gira en torno a la mesa.


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